martes, 18 de agosto de 2009

Proyectos y Desarrollo

Cita de un artículo de 2001.

En efecto, la acumulación de huntingtina en el núcleo celular interfiere con el mecanismo normal de acetilación de las histonas , que son proteínas que se unen al ADN y confieren diferentes estructuras a los cromosomas. En la célula sana, las histonas son acetiladas por unos agentes específicos (proteínas llamadas acetil-transferasas), con lo que se unen al ADN de una forma más distendida, permitiendo que los distintos genes puedan traducirse en proteínas. La desacetilación es llevada a cabo por una enzima llamada histona-desacetilasa (HDAC), con lo que su unión al ADN da lugar a una estructura más compacta, que impide que los genes se expresen. Este juego de acetilación-desacetilación se realiza de forma continua en la célula sana, de modo que, en cualquier momento, coexisten las dos formas de histonas. La acumulación de huntingtina defectuosa en el núcleo, debido a un fenómeno de interacción aún desconocido, impide la acetilación de las histonas, lo que hace que predomine la forma desacetilada, y los genes presentes en los cromosomas no puedan expresarse. Por tanto, ésta puede ser una posible causa (aunque posiblemente no sea la única) de la degeneración y posterior muerte celular producida por la huntingtina.

En una demostración impecable de cómo el conocimiento básico lleva al desarrollo de una cura, los miembros del equipo californiano trataron con fármacos inhibidores de la HDAC a una población de moscas que padecían dos tipos diferentes de defectos producidos por repeticiones de poliglutamina (equivalentes a la Enfermedad de Huntington en las moscas). Los inhibidores de la HDAC no tienen efecto alguno sobre la acumulación de huntingtina, pero hacen que la enzima histona-desacetilasa deje de funcionar, por lo que las histonas que normalmente se desacetilarían mediante este mecanismo, no lo hacen, existiendo así una mayor cantidad de histonas acetiladas disponibles, listas para cumplir su función de proteger el ADN. Las moscas enfermas tratadas con fármacos inhibidores de la HDAC aumentaron su esperanza de vida, incluso en los casos en que se comenzó a administrar el fármaco después de que la degeneración neuronal hubiera comenzado, y se observó una clara recuperación de las neuronas afectadas. La enfermedad no se cura por completo (posiblemente, ningún fármaco podría lograr tal milagro), pero al menos se retarda su progresión.

Está bien conseguir salvar a unos cuantos miles de moscas. Pero, por supuesto, la extrapolación de estos resultados a la Enfermedad de Huntington humana, no puede hacerse de ningún modo sin recurrir a ensayos clínicos cuya realización puede llevar varios años. Sin embargo, este estudio abre una puerta a la esperanza de hallar un tratamiento que sea útil contra la Enfermedad de Huntington. El cerco a una de las enfermedades más crueles conocidas por la Ciencia se va estrechando cada vez más.

Fuente : http://www.cienciadigital.es/hemeroteca/reportaje.php?id=33

Autor: Owen Wangensteen | 2001

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